
Aunque las reglas del juego no lo mencionan, el objeto del mismo es enviar la pelota entre los postes y arriba del travesaño. Y como medios para ese fin, ochenta minutos de interminable lucha son dedicados a tratar de apoyar la pelota bajo los postes en el ingoal contrario.
Hay un conjunto de quince hombres y no quince individuos de cada lado.
Quince entusiastas entrenados, siempre le ganarán a quince genios gordos y fuera de forma.
El principal deber de cada jugador, es presentarse el día designado para el partido, en el lugar y hora indicados, en condiciones mentales y físicas perfectas, que le permitan jugar enteramente los ochenta minutos del partido a todo vapor hasta el silbato final.
“Ataque es la mejor forma de defensa”; “L´audace toujours l´audace”, y “aquel que titubea está perdido”, son frases que la edad no la puede hacer languidecer ni la costumbre gastar.
En todo vestuario debería estar escrito con letras de fuego:
Pica a toda velocidad
No te frenes al pasar la pelota
Colócate bien atrás en ataque.
“Tacklea bajo” es demasiado obvio para mencionarlo. Un hombre, o tiene coraje y tacklea bajo, o tiene miedo y no lo hace.
Conviértete en atacante desde el comienzo. Cuando jugamos un partido nos encanta ganar y odiamos perder; no nos quedamos de lado en completa indiferencia, y luchamos pasionalmente con toda la energía del cuerpo y el espíritu…
Cuando ganes el sorteo no digas “nosotros defenderemos este lado”, sino “nosotros atacaremos ese lado”. Luego comienza a toda velocidad con plena determinación desde el principio de estar sobre la pelota mucho más rápidamente, de tacklear mucho más fuerte y de correr mucho más rápido que cualquiera del equipo contrario.
De un comienzo “de espera a que entre en calor” con el contrario presionado, es muy difícil levantarse y generalmente termina en derrota.
Pero en todo el calor y fulgor de la lucha recuerda que está escrito en algún lugar:
“Un juego, como un pueblo, pertenece a aquellos que acatan leyes y lo que ellas significan”.
Hacer trampas, vengarse del adversario, y todas las debilidades despreciables de mentes poco sanas, no tienen ningún lugar en este juego. Dejar de lado a quien así actúe es el tratamiento que se le debe dar, y con todo el buen compañerismo y amistad que el juego estimula me imagino que el ostracismo dentro del club será lo más aproximado a un infierno en la tierra.
Taconeo ligero, pase rápido, correr derecho y tackle bajo son principios básicos para triunfar.
Sin ritmo ninguna línea de ¾ es 100% efectivamente peligrosa.
Con o sin conocimiento, todos los campeones han nacido con el sentido del ritmo. En una línea de ¾ moviéndose rítmicamente, todos los jugadores automáticamente adaptan su paso y pase al de sus compañeros.
Incluye un jugador que pasa mal, o apoyando el pie contrario, o aún uno que corra torpemente y/o torcido, y el ritmo se pierde.
Como ejemplo, piensa en un ocho de remo en el que el número seis es lento en su remada, o que el tres tiene un ataque de lumbago.
Los campeones de todos los deportes tienen una dual cualidad de realizar su supremo esfuerzo en el momento preciso, y de relajarse en momento adecuado también. En rugby, los grandes jugadores pasan de relajamiento al máximo de velocidad con sorprendente aceleración.
Observa a un medio apertura de clase durante la formación del scrum. Estará con sus brazos colgando, o con las palmas de las manos en las rodillas o en las caderas. Está relajado, pero también alerta.
El Segundón, que es la columna vertebral de la Intermedia, y que se mantiene perfectamente entrenado y es muy entusiasta en el juego, nunca hace un buen papel cuando le toca la oportunidad de jugar en la Primera. Sus defectos son muy evidentes para el seleccionador, ya que a pesar de su entusiasmo, vitalidad y buen entrenamiento, juega “trabado” desde el comienzo al fin del partido. Generalmente corre con sus puños cerrados. Donde se necesita un “toque” de ingenio para pasar, su incansable determinación lo lleva a chocar y aplastarse contra el adversario. “Pobre Segundón”…, un torpe tres cuartos, o un forward “ciego”.
Relájate mi amigo, relájate un momento y observa dónde mejor puedes emplear tus fuerzas y energías.
El planeamiento de todo equipo tiene por objeto llegar a una posición de ataque y conseguir llegar con éste a la meta contraria. En ese planeamiento, el patear tiene su lugar, pero el que patea el touch desde una posición de ataque debería ser enviado inmediatamente por su capitán a sentarse con aquellos espectadores que aplauden su estupidez; para ser reemplazado en el próximo partido por otro que sepa apreciar mejor los esfuerzos físicos y mentales de sus compañeros.
Ningún ataque, huelga decirlo, puede ser llevado sin la pelota. La pelota de obtiene por los forwards en el scrum fijo, scrum volante, lineout, intercepción, o aprovechando los errores del adversario.
De éstas, la pelota obtenida en el “volante” representa la mejor oportunidad de marcar tantos. El empuje, la unión, el vigor y el esfuerzo puesto en el scrum volante, trascienden como una de las más grandes glorias del juego.
En el suelto el gran forward demuestra toda su grandeza.
Allí está él, agachado, el pie sobre la pelota –la pelota que ni por una fracción de segundo perdió de vista, ni levantó los ojos de ella- agarrándose a su compañero, empujando y trabajando hasta con el último gramo de energía e inteligencia.
Finalmente, práctica, práctica y más práctica. Y esto no significa correr alrededor de la cancha por horas sin ningún objeto. Práctica en lo fundamental del juego es lo necesario. Estudia y observa a los “maestros” del juego y TRABAJA!!!
Recuerda que nadie nació sabiendo, y que unos pocos, pero muy pocos, tienen dotes naturales. Y estas dotes la práctica las desarrollará. Y lo demás es machacar, machacar, machacar en el camino del éxito, y te puedo asegurar que vale la pena!
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